AIDA FOLCH @ #VEIN6

AIDA

“Es por Jean Seberg”. Un nuevo pelo, un nuevo cambio, una nueva vida. El sol cae de tarde y Aida Folch (Reus, 1986) aparece, en gabardina, en negro y cuello alto, con el pelo natural y unas bambas deportivas de color rosa. Dos cosas cruzan fugazmente por mi mente; una, inevitable, clásica, comúnmente aceptada. Qué guapa es. La otra se perfila cuando empieza a hablar, con voz delicada, fuerte, peculiar, un timbre parecido al de la adolescente que llenó la pantalla en “El Embrujo de Shanghai” de la mano de Fernando Trueba con sólo catorce años, pero más áspera. Más madura. Su rostro sigue la redondez de entonces, pero la edad adulta le ha definido los contornos, las vivencias, la solidez de las ideas.

Nos sentamos. La postura recta, la mirada inteligente, la sonrisa afable. Me coloco delante de ella y le planteo una idea en la que llevo tiempo pensando.

O – Vamos a jugar a un juego.

Enarca la ceja. Ríe.

A – Ya empezamos.

Río también. Reorganizo las hojas y me explico.

O – Es sencillo. Algo espontáneo. Vamos a lanzarnos conceptos, uno al otro, como una especie de batalla de cerebros. Yo lanzo, tú respondes. Y al revés.

Sonríe. Vuelvo a recuperar la segunda idea en la que pensaba antes.

O – Aida Folch.

Tiene luz.

A – Actriz.

Para, se queda callada, empieza a reír. Me preparo.

O – Interpretación.

A – Arte.

O – Adolescencia.

A – Experiencia.

O – Madrid.

Me mira.

A – Casa.

O – Reus.

A – Corazón.

La miro yo.

O – Amor.

A – Amor.

Ríe. Me desarma ligeramente, pero recupero la compostura.

O – Miedo.

A – Necesario.

O – Reto.

A – Crecer.

O – Coraje.

A – Vida.

Le pregunto por Madrid porque fue donde se mudó a los dieciséis años. Aida empezó en la interpretación por la comunión de diversos factores; sus padres estaban ocupados, ella empezó a jugar a básquet y se rompió el brazo. La única otra actividad era el teatro, donde aterrizó como una niña tímida que no quería ser observada. El profesor quería que perdiera la vergüenza, que venciera el miedo, y la propia Aida descubrió en plena función que eso le gustaba. “Se abrió el telón y sentí una especie de poder tan grande, de decir: puedo cagarme aquí delante que no pasa nada, es un personaje. No me juzgarán. Aquí estoy a salvo.”

O – Valor.

Pausa. Piensa.

A – Amigos.

O – “El Artista y la Modelo”.

A – Pasión.

O – Cine.

A  – Alma.

O – Verdad.

A – Mentira.

Ríe. Así aprendo que Fernando Trueba significa padre, que Jean Seberg es justicia, que ahora es ahora y mañana es hoy, que el cambio es positivo y el futuro incierto, el deporte es bienestar, la familia problemas, y tanto el sábado por la mañana como por la noche, lo que toca es manta.

Intercambiamos ideas un rato más, hasta que pasamos de la idea a la conversa.

O – ¿Por qué eres actriz?

A – Siempre cuento la anécdota de las actividades extraescolares y el teatro. Aprendí que la interpretación es una manera de expresarme, de buscar cosas en mí, de hacer cosas locas que jamás haría en mi vida. Es libertad. Sentí una adrenalina con la que quise quedarme para siempre. Ahora ya no es tan así, pero en aquel momento… Me sentía libre. Como soy hija única, organizaba teatrillo, para amenizar la vida. Por eso creo que el arte y la cultura son tan necesarios, son una manera de embellecerla.

O – ¿De rebelarse también?

A – También. Antes te he dicho algo con lo que no estoy del todo de acuerdo. La interpretación bebe de la realidad, pero también puede ser muchas cosas. Puedes contar sosas superficiales, profundas, desde tu punto de vista único. Puedes hablar del amor y es un tema inagotable, como puedes reivindicar, emocionar… A través de la ficción puedes saber como vive la gente.

O – ¿Hay personajes que se quedan contigo para siempre?

A – En mi caso sí. He hecho algunos con los que creía que no tendría nada que ver con el papel. Me pasó con la película “25 Kilates”, donde era una tía que roba, roba coches, es callejera… No me querían para el papel. Pero aparecí en el casting con una cazadora de cuero, el pelo corto y unas navajas en el bolsillo. Para mí era un reto. Y cuando terminé me dije, es que esta persona también soy yo, aquí está mi macarrismo de Reus, forma parte de mí. Y aunque no haya robado coches en mi vida lo entiendo, y sé cual es el código.

Y al final es que somos todo. Por eso cuando a veces me preguntan “defínete en cuatro adjetivos” digo “vete a tomar por el culo”. (Reímos) Tengo todo lo bueno y todo lo malo. Tengo todo. Cualquier situación o persona saca lo mejor o lo peor de ti.

O – A mí me parece fascinante cómo a través de la interpretación se abarca la humanidad entera. Llegar a entender cosas que no tienen nada que ver con tu perspectiva. ¿Es cuestión de empatía?

A – Es la observación del mundo, ¿sabes? Plasmas tu punto de vista, la manera en que tú ves las cosas. Y eso es único. Y la empatía es fundamental. La mayoría de películas que he hecho son de temas sociales, y a veces la visión del director puede afectar a la mitad de la población que no piensa igual, como en “Salvador Puig Antich”. Hay gente que dice que se está humanizando a un asesino, y yo quise participar porque lo veía desde otro modo. “Fuego”, por ejemplo, trata sobre ETA, y se plasman todos los puntos de vista. Con ella yo me reconcilié, en mi persona, dejé de pensar que unos son los buenos y otros son los malos. Hay familiares de etarras que son tan buenas como tú, las propias víctimas, todo ser humano sufre, vive, nada es gratuito. Y eso es lo interesante, ese ejercicio.

O – Has sido una víctima del terrorismo, una adolescente, una delincuente, una ex prostituta de lujo. ¿Qué te inclina a elegir un papel?

A – Todos buscamos la versatilidad. Uno se aburre de hacer lo mismo. Muchas veces tienes que hacerlo porque el trabajo no deja de ser algo alimenticio, de lo que quieres vivir. Para mí lo más importante siempre es la historia. Si vale la pena contarla o no, si me gusta… Es divertido pasar de estar en pelotas en medio del campo, de la nada, a llevar unos tacones así y hacerte la guapa, a ir en silla de ruedas sin piernas. Físicamente es divertido jugar.

O – Mia, tu personaje en Cites, tenía mucho magnetismo.

A – Es un personaje muy agradecido. Es misteriosa, muy estúpida, pero tienes ganas de seguir viendo qué pasa. Dice lo que no nos atrevemos a decir. Y luego tiene un look sofisticado, fuerte, que atrae.

O – ¿Por qué crees que nos gustan los malos? Las Mias, las Cersei Lannister.

A- En la vida es fundamental la pasión. Las personas buscamos sentir constantemente. Es a través de estos personajes que viven fuerte y al máximo que el cine nos hace sentir, porque son un espejo de la intensidad que desearíamos. Lo que pasa es que la vida no es eso.

O – También suelen ser los secundarios.

A – Estoy de acuerdo contigo. Y no debería ser así. Estoy harta ya del mismo paquete. ¿Por qué no hacemos un personaje gordo que siente odio? Eso existe, es real, y va más allá del guapo y la guapa. A mí lo que me gusta es que un personaje me mueva. Cuando me siento identificada con lo que han vivido, estoy empatizando, sea blanco, negro, gordo, delgado, y veo a una persona normal, real, con vulnerabilidad, no un cachas que no dice nada. Creo que el talento es ese. Es desgarrador. Ver a un actor enseñándolo todo de sí, quedarse en pelotas para transmitir, dejarte de mirar el culo todo el rato. Eso es generosidad.

O – Te mudaste a Francia por un papel. ¿Eres tenaz?

A – Es la mejor locura que he cometido nunca. Lo hice a partir  de una llamada de Trueba, que me preguntaba si hablaba francés. Estuve dos semanas dándole vueltas al tema, y como él me había dado la primea oportunidad, decidí devolvérselo y mudarme al sur de Francia. Aprendí el idioma y al cabo de unos meses le llamé hablándole en francés. Me dijo que estaba loca, pero que nunca se lo podría echar en cara porque había aprendido un idioma. Cuatro años más tarde rodamos “El artista y la modelo”. Cambié mi vida. Estoy muy orgullosa de eso.

O – ¿Te planteas trabajar fuera?

A – ¡Ya lo he hecho! (ríe) Lo que pasa es que aún no se sabe. El año pasado grabé una película americana. Mi inglés de entonces era mediocre, pero pasé cuatro meses inmersa y aprendí muchísimo. Ahora rodaré “Comme des héros”, mi primera peli francesa, y me hace mucha ilusión. Hablar idiomas abre muchas puertas.

O – ¿Tienes miedo?

A – ¿De qué?

O – De lo que no controlas.

A – Evidentemente. Me gustaría saber quién no lo tiene. El miedo es necesario para enfrentarse a las cosas. Tengo miedo, inseguridades, ansiedad, pero porque las cosas me importan. Me da más miedo no sentir o quedarme estancada. Ahora estoy en televisión, a lo que no estoy acostumbrada, y sufro y me enfado, y en realidad es porque tengo miedo. Es humano y natural.

O - ¿Te sientes cómoda con el papel de musa?

A – La mayoría de las personas tenemos un problema con la identidad. Yo no sé muy bien quien soy. Sé como me siento, y no me siento musa, no siento que inspire. Me veo como una persona súper normal, tirando a insegura, que intenta sobrevivir. No sé como me ven los demás, ni qué significo para la gente. No sé si me siguen, si me odian, si ven mis películas. Para mí lo importante es seguir siendo auténtica, con mi personalidad.

O – ¿Cómo te llevas con las redes sociales?

A – Fatal. Tengo una relación amor odio. Es una buena herramienta para poner tu trabajo, pero también hay una parte de generosidad por la que me siento culpable, porque no tengo la que algunos fans esperan. Me preguntan por mi plato favorito, y digo mira, tengo muchas cosas que hacer ahora. Y es cierto. Se han convertido en un trabajo más, y eso me mosquea muchísimo porque me corta mucha libertad. Soy recelosa de mi intimidad, a veces creo que demasiado. La gente necesita saber más de ti, conocer más de ti. Pero otro lado no quiero que la gente sepa quién soy. Alguna vez me lo he planteado, cuanta gente que no da entrevistas es misteriosa y maravillosa y te crees más sus papeles. Ser consecuente hoy en día es complicado. Si no estás, no existes, si estás demasiado, eres cansino, si estás a medias no lo estás haciendo bien. Vivimos una época muy convulsa.

O – Terminamos. ¿Qué viene ahora?

A – Estoy muy alucinada con el tiempo que estoy viviendo. Llevo un año… El 18 de diciembre estreno “Incidencias”, mi primera comedia con José Corbacho, tengo que estrenar la peli americana, estoy rodando “Sé quien eres”, “Comme des héros” y tengo un par de proyectos entre enero y septiembre entre los que tendré que elegir.

O – Y a seguir.

A – Sí, no me quejo. Estoy feliz con eso. A ver qué pasa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leave a Reply