GABRIELA RICHARDSON @ #VEIN8

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“Come here and visit my world”, pienso mientras Gabriela Richardson (Barcelona, 1994) deja su bolso al lado y se sienta frente a mí. Aparece calmada, tranquila, preparada. Sabe que hablaremos de Hundred Miles, el tema que la ha llevado hasta este sofá, hasta esta entrevista, hasta el proyecto personal que la ocupa ahora mismo. La suya es una historia curiosa; no tiene background, ni singles, ni conciertos más allá de la canción que sonó sin parar en radios y televisiones, en webs y cabezas, de la mano del anuncio de Desigual y YALL, el dúo electrónico con el que colaboró. La letra y la melodía, suyas. Se aparta un mechón de pelo largo, oscuro, espeso, que oculta parte de la camisa azul que lleva a la cintura. Los tejanos son altos y claros. Gabriela sonríe.

Es de madre española y padre americano, y habla en castellano pausado, masticado, a ritmo de sus propios gestos. Se sienta expectante y yo la miro expectante también. Me ha sido difícil dar con quién es, preparar argumentos y dudas, preguntas, pruebas. Se lo digo así y vuelve a sonreír: después del gran éxito, viene la gran prueba, el momento de definir, pincelar, descubrir, cantar y dar a conocer qué es Gabriela Richardson.

No me demoro y empiezo el juego. Quiero saber más. Miro la libreta, la miro a ella, miro la roseta de la Esglèsia del Pi a sus espaldas y empiezo a hablar.

O. Vamos a jugar, a improvisar, a decirnos lo primero que nos pase a la cabeza con cada palabra.

G. O sea, ¿lo que me venga en plan pim?

Asiento.

O. Gabriela Richardson.

Piensa.

G. Soñadora.

O. Un sueño.

G. La música.

Tiene sentido, parpadeo, la letra sigue acompañando el inicio de nuestra conversa.

O. Componer.

G. Desaparecer.

Sonríe, y lo dice con énfasis, con éxtasis, con el siseo pausado que la caracteriza.

O. Sensación.

G. Luz.

O. Verano.

G. Tranquilidad.

O. Hundred Miles

G. Trampolín.

Ahora habla con más fuerza.

O. Desigual.

G. Oportunidad.

O. Parodia.

G. Risa.

O. Contexto ideal.

Se queda algo perpleja.

G. ¿Contexto ideal? ¿En una palabra?

Y tiene razón, es complicado. Niego con la cabeza.

O. Un par.

G. El placer de la música. Poder expresarme con ella.

O. Referentes.

G. The Internet, Anderson Park, Kendrick Lamar.

O. 2016.

G. Expansión.

O. 2017.

G. Más expansión.

Ríe.

O. Ahora mismo.

G. La energía positiva y la búsqueda. La búsqueda todo el rato.

O. Proyecto.

G. El mío propio.

O. Miedo.

G. Vulnerabilidad.

Lo entiendo, repaso las hojas, anoto lo que no sabía. Gabriela va sin maquillar. Yo tengo muchas preguntas.

O. Empecemos con lo que decías de la expansión, con la canción que te ha llevado hasta donde estás ahora mismo. Tú eres cantante y compositora, pero es la primera vez que te ves expuesta a un público tan grande. ¿Cómo encajas esto?

G. Para mí ha sido como un regalo, la verdad, pero lo estoy viviendo de un modo muy natural. Es como un trabajo que me gusta mucho hacer. Es lo primero que saco al público.

O. Es que es fuerte, porque de repente sacas una canción y la ponen en todas partes, y tienes millones de visitas en Youtube.

G. Sí, es que ha sido como alguien que te toca con una varita mágica y dice “pim”, ahora tu camino es este. Y lo he cogido. A mí siempre me ha gustado cantar y componer. Desde que soy muy pequeña no he tenido otra opción, siempre he querido hacer esto.

O. Y entonces ocurre. ¿Cómo surgió la colaboración con YALL y el tema?

G. Yo ya había colaborado con YALL, habíamos hecho cosas, pero para nosotros en el estudio, no para el público. Entonces les surgió lo del anuncio de Desigual y Joan, que es uno de los YALL, me dijo “oye Gaby, ¿te apetece hacerlo con nosotros?”. Y le dije que sí; hice la letra y las melodías, se lo pasé, les gustó mucho y todo fue rodado. Pero no esperábamos para nada que fuera así, tan heavy, tan grande. Pensábamos que sería algo para el anuncio, como un trabajo y ya está.

O. Y tú ahora te encuentras en un punto muy interesante. Es lo primero que haces, y es un éxito absoluto, pero ahora te lanzas en tu proyecto en solitario y está todo por definir.

G. Voy a sacar algo en septiembre con una discográfica grande, aunque por ahora no puedo decir fechas exactas. Seré yo en solitario y la música pop electrónico, en la línea de Hundred Miles aunque algo menos naive, en inglés y con idea de lanzarlo internacionalmente.

O. ¿Definirías tu camino actual como pop electrónico?

G. A ver, es que yo me dejo influir por todos los estilos de música. El flamenco me encanta, el rock me encanta, el hip hop me encanta. La música experimental también me gusta mucho. No tengo un estilo que pueda decir que es mío. Me dejo empapar por todos y de ahí hago lo que sale. Soy un poco como una esponja, no digo que no a nada, no tengo prejuicios. Me gusta todo.

O. ¿Una canción que te hubiese gustado escribir?

G. “Thinking Bout You”, de Frank Ocean.

O. Ah, qué guay.

G. Me encanta. No me canso de escucharla.

O. Quiero saber más sobre tu proceso creativo, cómo trabajas la música. ¿Qué sale primero, la letra, la melodía?

Gabriela mira calmada y habla con gusto de lo suyo.

G. Yo hago primero la melodía, y a través de la melodía viene la letra después, pero primero siempre la melodía. Porque es lo que(se lleva la mano al pecho) me gusta más hacer, la parte que más fluye de mí. Igual la letra sí que es más sentarse, la parte más aburrida para mí. Me gusta más la melodía.

O. ¿Tú tocas instrumentos?

G. Ahora estoy aprendiendo piano. Lo hice de pequeña, lo dejé y ahora lo he vuelto a retomar, porque es importante tener un instrumento. Porque sino siempre dependes de bases que te pasan los demás, y tu compones encima de esas bases. Pero si tienes un piano, dices mira, tengo esta canción, la paso al productor y ya te la producen. Ahora dependo de bases instrumentales que me pasan, y a partir de eso hago la melodía.

O. ¿Podrías describirme cuál es la sensación que sientes cuando te sale la melodía?

Se queda un momento pensativa, y retoma la palabra con voz suave, conectada con su propio proceso.

G. La sensación es como una luz. Para mí. (ahora sonríe) Es como una luz, ¿sabes? Entonces yo la saco. Pero es algo muy bueno y muy fluido y muy positivo. Como una energía positiva para mí.

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O. ¿Y eres de centrarte y que te salga o estar haciendo algo y que te venga?

G. Las dos cosas. Puedo estar sentada con una base y que me salga la melodía, o estoy en el avión, como ayer, y algo se me ocurre y lo grabo en el móvil y la señora de al lado me mira pensando “¿qué hace esta tía?”.

Reímos.

G. Entonces lo grabo y luego lo escucho para ver si puedo utilizarlo.

O. Tienes 21 años, has salido en algún artículo como joven influyente de Barcelona, y no sé si tú lo sientes como tal, pero parece que hay un grupo de gente joven que está haciendo muchas cosas.

G. La verdad es que sí, ¿eh? Aquí en Barcelona sobre todo, hay un grupo de gente que está muy activa y que no tiene miedo a sacarlo. Porque también hay mucha gente que hace cosas increíbles con miedo a sacarlo fuera, con miedo a que se venda lo que hacen, a que se les comercialice. Pero luego hay un grupo que no tiene miedo a eso, que lo viven con ilusión y lo quieren.

O. ¿Lo notas a tu alrededor? ¿Te atreverías a hablar de movimiento generacional?

G. Puede ser, pero es que yo creo que en todas las generaciones hay un grupo de gente que de golpe ha explotado, lo que pasa es que ahora con internet se ve mucho más fácil que antes.

O. ¿Tú eres pro-Internet?

G. Mmm (piensa) no.

Río.

G. Es que con la tecnología soy muy mala. Entonces tampoco soy muy freak de Internet pero me gusta, como encontrar gente nueva que te pueda inspirar… Es muy rápido. Lo único malo es que es muy instantáneo, lo que haces no se queda ahí, sino que hace fish fish fish (hace chasquidos con las manos). Tú tienes que ser igual de rápido.

O. O ser muy bueno.

G. O ser muy bueno, sí. Y conseguir quedarte.

O. Avánzame algo de tu proyecto personal.

G. Lo que sacaré ahora es un single. Single tras single. Un álbum sería demasiado arriesgado, porque ahora sólo tengo un tema y tampoco es que sea mío, sólo tengo un featuring. Primero tengo que hacerme una plataforma, de gente que me conozca, que me escuche, y una vez eso ocurra, sacar un álbum. Porque sino ahora no se entendería nada, no podría hacer conciertos sin plataforma.

O. ¿No has hecho conciertos, verdad?

G. Hemos hecho alguna actuación para promocionar la canción.

O. ¿Y cómo crees que lo llevarás?

G. No sé, me da un poco de miedo eso. Miedo, pero a la vez me apetece mucho, porque es lo más vivo de la música, los conciertos. Es donde está todo, donde se mueve, donde ves a la gente como reacciona, te ves a ti, cómo lo haces, cómo cantas la canción, cómo la expresas de verdad. Es allí, entonces, sí que me apetece, pero tengo miedo como se tiene cuando haces algo por primera vez. Cantar una canción es una cosa, hacer un concierto de una hora es la prueba de fuego.

O. ¿Te asusta pensar en cómo saldrán las cosas?

G. Es que creo que saldrán bien. Soy muy muy positiva. Creo que saldrán bien. Puede salir mal, y si sale mal no pasa nada, se cambiarán cosas y lo volveremos a intentar.

O. Hablemos ahora de moda.

G. Yo de moda no sé mucho.

Ríe. Yo observo su look veraniego, las sandalias de tacón bajo y tiras negras recogiéndole el empeine, y a Débora Traité cerca preparando los estilismos. Gabriela viene muy bien vestida.

O. Pero tienes influencias, sabes cómo vestirte.

G. Es que la moda no la sigo mucho. Soy de pillar lo primero que encuentro y ponérmelo.

O. Tú vas bastante por libre, en general.

G. Sí. Es decir, la estética me gusta mucho, pero no sigo la moda. No sé de moda, sólo sé de lo que a mi me parece bonito – o no.

O. Pero haces moda también, porque a través de tu libertad te estás expresando.

G. Sí, eso sí. Ahora que estoy preparando esto del proyecto. Es como que hay que crear un personaje, pero no voy a dejar que alguien me lo cree. Si no me gusta algo, no lo haré. Quiero ser yo misma, obviamente con algo más exagerado, porque en la música comercial todo es exagerado. Pero como tendré mi visión y mi opinión, no me asusta.

O. Es curioso porque la canción también se ha hecho muy conocida por una parodia.

G. La de loca’lcoño, ¿no?

O. ¿Qué te pareció?

G. Lo vi y pensé, qué fuerte que nos parodien, ¿no? Pero tampoco le di importancia, me reí un rato y ya está, porque era más de la chica del vídeo. Si me lo hicieran de mí igual me ofendería, pero ahora y con esta canción en la que sólo soy un featuring, pues no.

O. ¿Qué le espera a Gabriela Richardson a partir de ahora?

G. Un proyecto en solitario. Trabajar, trabajar, trabajar… Y a ver cómo responde el público.

Nos levantamos y Débora le prueba la ropa, se coloca en posición, disparo con la cámara. Y poco a poco, va avanzando el día.

TEXTO y FOTOS: Oriol Bruc

ESTILISMO: Débora Traité

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