GRETA FERNÁNDEZ @ #VEIN7

GRETA

“Yo soy de café, cigarro y terraza”. Greta Fernández (Barcelona, 1995) lo dice con una naturalidad desbordante, natural, creíble. Estiramos la tela y plegamos las piernas sobre el césped, cara a cara, entre la luz de plena mañana. Su pelo es corto, desordenado, greñudo pero en buen sentido. Viene caminando desde su casa del Gótico, un refugio de luz y madera, de interpretación y palabras. Su padre, Eduard Fernández, es actor. Su madre, Esmeralda Berbel, es escritora. Greta es actriz, un fenómeno en redes sociales, fotógrafa, curiosa, multidisciplinariamente joven.

Dejamos los abrigos a un lado. El suyo es bonito, granate, largo, de corte recto y favorecedor. El mío es camel, con forro y cuello plegado. Empezamos a hablar y le cuento el pequeño juego, y no se sorprende, y me observa y se prepara para empezar a hablar.

Es pronto. Me lo avisa. Lo sé, y asiento, y le digo que para mi también lo es y nos concedemos cierta indulgencia.

 O. Greta Fernández.

Me responderá con un concepto. Es el primero. Enciende un cigarrillo.

G. Caliente y roja.

Asiento. No lo esperaba, pero observo el abrigo, el jersey, la forma de sus labios.

O. Inspiración.

G. Todo lo que no es Barcelona.

O. Referente.

G. Mis padres.

O. Eduard Fernández.

G. Amor.

O. Infancia.

Pausa. Piensa. Duda.

G. Infancia… Mamá. Mamá y la casa del Gótico.

O. Esmeralda Berbel.

G. Escribir.

O. Consejo.

G. Estar tranquilo. Y dormir bien.

O. Sueño.

G. Estar tranquilo y dormir bien.

Reímos.

O. Deporte.

G. Poco.

Ríe.

O. Tabaco.

G. Tabaco… con el café.

O. Amistad.

G. Carrera de fondo.

O. Mentira.

G. Mentira… Mal.

Reímos otra vez.

G. Mentira… Bueno, aprendizaje.

O. Futuro.

G. Lo vivo bastante en presente, el futuro.

O. El mundo.

G. ¡Ah! El mar.

O. Verano.

G. El sol, las pecas y los amigos.

O. Instagram.

G. Dinero. (Pausa). Dinero y confusión.

O. Cine.

G. Los ojos. Conversaciones. Y cosas concretas.

O. Expectativa.

G. Cada vez menos.

O. Tristeza.

G. Tristeza soy yo. Son mis cosas. No el exterior.

Greta fuma. Seguimos hablando, cambiamos de registro. Estamos sentados en el césped verde, frío, pero nos entendemos bien y es fácil conversar. Su jersey es rojo y peludo. El mío lleva franjas de colores. Amor es Luca y el presente son mil ciudades, y la emoción es difícil de controlar.

O. ¿Te consideras triste?

G. No. Para nada. Pero sí que creo que muchas veces la emoción de tristeza tiene más que ver con mis cosas que con lo que me provoca el exterior.

O. La creamos nosotros.

G. Sí. Un poco. Bueno, no en general. Hablo de mí. No sé la demás gente cómo lleva sus emociones.

O. ¿Qué hace Greta?

G. Intento cada vez más ir a lo que quiero dedicarme, que es el mundo del cine y ser actriz. (Sopla humo) Es difícil. Es difícil porque es difícil que hayan proyectos para empezar y proyectos donde tú puedas hacer un trabajo bonito y que se vea. Aún es más difícil. Entonces intento no desenfocarme de mi camino, de lo que quiero, aunque no hayan cosas que me ayuden ahora mismo a incentivarlo. Pero estoy en ello.

O. ¿Y por qué actriz ya con 16 años? ¿O antes?

G. O antes. ¿No?

Sonríe.

G. Pues la verdad es que no hubo… Sí que recuerdo un momento en el que lo tuve más claro, pero siempre me había gustado a lo que se dedicaba mi padre. También me gustaba mucho a lo que se dedicaba mi madre, me gusta mucho escribir. Siempre he escrito, durante toda mi vida. Diarios, sobre todo. Pero, supongo que la actuación me atraía más. Y el hecho de ver como trabajaba él, en los rodajes, estar allí, en las obras de teatro… Ver también el vínculo que se crea entre todo el mundo, me parecía algo precioso. Y me gustaba mucho. Creo que fue cuando mi padre hizo “Hamlet”. Yo era muy pequeña. Debía tener 12 años, y recuerdo que estaba detrás del escenario, entre cajas que se dice, y quería salir, me hubiera encantado salir y hacer algo.

O. ¿Cómo viviste el cine de pequeña? Tuviste un acceso más fácil.

G. De pequeña sí que lo veía como una profesión, pero no lo entendía bien bien. Qué se tenía que hacer, o cómo funcionaba. Simplemente lo disfrutaba. Fue más fácil no idolatrar y no imaginar este mundo como algo inaccesible quizá, porque lo tenía en casa, y porque lo tenía muy cercano. Era fácil acceder, para mi padre, no para mí, entonces me parecía que si yo quería y luchaba podría conseguirlo en mi vida. Puede que esto, en alguien que no nace en una familia de cine, parezca más complicado.

O. ¿Recuerdas algún consejo especial de tu padre?

G. Muchos. Muchísimos. Recuerdo uno (expulsa humo y ríe) en concreto, que es un gesto que siempre me hacía así en medio de la ceja (levanta el dedo y se toca con el pulgar entre las cejas) porque hay una cosa que yo hacía mucho, que hacen muchos actores, que es fruncir el ceño a la hora de actuar. Y mi padre siempre me hacía así como deja, déjate esto en paz y no lo frunzas que sino das demasiada información a la cámara. Esto y muchísimos más, ahora cada vez más.

O. Y un consejo que le hayas dado tú a él.

G. El mismo, este (gesto).

Reímos.

G. Recuerdo que estaba rodando una TV Movie, “La Princesa de Évoli”, y él estaba en escena y estaba haciendo esto. Y yo era pequeña. Recuerdo que me metí ahí, dentro y le hice así.

Sonríe. Sonrío también.

G. Siempre se acuerda. Siempre me lo recuerda. Y lo dejó de hacer.

O. ¿Se construye una relación especial cuando compartís la misma vocación?

G. La verdad es que sí, supongo que como con cualquier amistad que creas ahora mismo, y te gustan las mismas cosas. Con mi padre tenemos un gran tema de conversación que es este. Y ahora aún más, que yo también tengo mis cosas y mis proyectos, y voy a hacer esto, qué opinas, qué te parece. La verdad es que me da mucha seguridad tenerlo cerca. Me da mucha seguridad para no perderme. No desencaminarme. Pero siempre con mucha libertad, ¿eh? Él no me marca nada lo que tengo que hacer y confía muchísimo en mi criterio.

Enciende un cigarrillo.

O. Hay un aspecto del que es inevitable hablar, y es tu faceta como… no sé si instagrammer.

G. ¡Dilo, dilo! Instagrammer.

Reímos.

O. Tu perfil público en Instagram. Has creado un personaje. ¿Cómo lo entiendes tú desde dentro?

G. Es un tema un poco complicado. Yo empecé Instagram sin ninguna intención. Estaba en Brasil, y no tenía ni iPhone, tenía el iPad de mi padre, y quise compartir unas fotos con unas amigas que tenían para que vieran donde estaba. A raíz de eso me contactó una fotógrafa, que subió las fotos y la gente empezó a seguirme. Me daba mucha vergüenza, porque no tenía ni idea de posar. De repente me encontré con bastantes seguidores, gente que me miraba, que miraba lo que yo hacía, lo que yo ponía, y empezó el mundo de Instagram y las marcas. Me di cuenta de que podía pedir dinero por esto, y por las sesiones, porque no me dedico a esto y no me interesa si no es una cosa artística o algo que me beneficie como actriz. Y ahora me encuentro con esta situación. Es un poco entre absurdo y complejo, porque hay un momento en el que tengo que subir una foto, y tengo que poner esta cosa de un concurso, y me veo a mí y de repente empiezo a sentirme mal. Porque no es lo que yo quiero, no es lo que me gusta. Antes lo llevaba mejor, lo hacía, sabía que era un trabajo, y no tenía nada que ver. Pero claro, ahora me doy cuenta de que es un lugar donde la gente me ve mucho, y me conocen más por Instagram que por actriz. Y ha sido algo que me ha desconcertado. Que tiene partes muy bonitas, y partes que si se utilizan bien, son una herramienta muy buena. Pero creo que es muy fácil caer en él. Instagram está creando como una burbuja de idealizar mucho a algo que me parece muy absurdo. Y peligroso.

O. ¿Peligroso?

G. Peligroso para la gente joven. Yo recibo muchos mensajes, y muchos mails de niñas, de chicas jóvenes, de 14-15-16 años. Y leo algunas cosas que me preguntan, y leo cosas que hasta me parece que sufran porque quieren ser o aspiran a ser instagrammers. Cuando veo a alguien que aspira, y además que se supone que es lo que yo hago, a eso, y además en este intento están sufriendo –o así me lo explican ellos- porque no saben en qué tiendas comprar o porque no se sienten a gusto con su cuerpo, me sabe mal. He palpado esa realidad y a mí me ha llegado a saber mal, me pone muy triste recibir esto, porque esta no es mi vida. Esta no es mi felicidad. No te creas que por llegar a compartir imágenes con mi vida yo soy feliz. Tiene que ver con mis amigos, con tener pareja, con los castings, con la actuación, y esto es un extra. Totalmente un complemento.

O. Buena explicación.

Reímos. Mientras, cerca de allí, suenan las campanadas de Santa Maria del Mar.

O. ¿A partir de tu Instagram te han salido trabajos como actriz? ¿Crees que puede ayudarte en ese sentido?

G. De actriz no estoy tan segura. De modelo sí, sólo me sale trabajo de modelo por Instagram. Trabajar de modelo para Instagram, y además con una marca que te gusta, está muy bien. Lo último que he hecho ha sido el lookbook de Le Coq Sportif, y eso fue estupendo. Cuando trabajas así es muy agradable, es muy bonito, y no tiene nada que ver. Pero de actriz no.

O. ¿Te planteas probar otras disciplinas en un futuro?

G. Seguramente. Yo creo que es una espinilla que tengo allí que en un momento la desataré. Porque me gusta mucho, el contar historias, que en el fondo esto es lo que hacemos todos. Pero el cómo se cuenta, y qué opinión le das tú como director o como director de foto, me parece súper interesante. Me parece que es ya más allá de la actuación, ya irte a todo a parte de actuar, dirigirlo, y ponerle tú la fotografía, y tú unos planos, y tú dirigir a los actores como quieres que vaya la historia. Esto me apasiona.

Greta habla ahora con fuerza, con los ojos iluminados, y sonríe ampliamente.

G. Y luego montarlo, también, hacerlo yo todo. Pero tengo claro que para esto, como para la fotografía, hay que estudiar antes de poder dedicarse a ello.

Hacemos una pequeña pausa. Nos envuelve el sonido de los pájaros de ciudad.

O. ¿Qué pasa con Greta ahora?

G. Mi novio se ha ido a vivir a Londres, y mis viajes allí son más frecuentes. Tengo en mente entrar en el mundo de la interpretación de allí. Y mis objetivos de mi día a día y de mi año: hacer cine. Ahora tengo tres castings, y ya son tres cosas que estás pensando, si una de las tres sale, ya vamos bien. El día a día del actor no es fácil, yo tengo muchos días que me levanto mal, que estoy mal, porque encima me discuto con alguien, no veo nada de ganar dinero en unos meses, qué coño voy a hacer, y de repente una llamada, y ostia, ahora tengo que prepararme este casting, y esta semana ha sido eso. Esta profesión es tan así que puede ser mi año u otro año más de ir cavando.

Y nos preparamos para disparar las fotos.

TEXTO + FOTOS: Oriol Bruc

ILUSTRACIÓN: Albert Madaula

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