PETITE MELLER @ VEIN MAGAZINE 11

COVER

“Life is too absurd”. Petite Meller llega al estudio enfundada en un mono y botas de tacón, el rojo en la cara, de las mejillas al párpado inferior y cubriendo todo el pómulo. Su figura es menuda, el pelo platino, los ojos grandes, los movimientos frágiles y gráciles y delicados. Su álbum LIL EMPIRE suena con fuerza en el mundo y con él la voz de Petite, infantil y dinámica, agudísima, particular en letras sobre el amor y la sensualidad, la magia de vivir, la absurdidad del mundo en que vivimos. Meller es graduada en Filosofía por la Sorbonne de París y cuenta que fue allí donde empezó a escribir letras, en las hojas, “porque la Filosofía es una gran fuente de inspiración”. Ex integrante del grupo israelí Terry Poison, el lugar y la fecha de nacimiento de Petite se pierden en un universo de color, creativo, crítico, estimulante, un misterio que aporta magia al personaje y centra la atención en lo que más importa para ella: su música.

Estamos sentados, uno frente al otro, y Petite sonríe porque quiere bailar. Nos miramos y pienso en la excentricidad placentera que emana, porque es agradable e interesante, un universo tan propio que la lista de preguntas se extiende en mis manos, una tras otra. El plató está en silencio y sólo la grabadora se interpone entre nosotros. Damos un sorbo al champagne.

- Cuando acabemos tenemos que bailar todos juntos.

Dice. Yo me río y le digo que claro. Sonreímos los dos. Es tarde y el equipo ya recoge las cosas, y miro entre mis notas las dudas sobre Petite. Sexualidad desde una perspectiva propia, inocencia, empoderamiento de la vitalidad del que no envejece, celebración del que envejece y lo hace feliz. Una música de apetito por el otro, de lo que hace bailar y del mundo como un lugar natural y primigenio, listo para ser explorado. “I am not barbaric, I’m just hungry for your skin”, canta en “Barbaric”, “things I can’t control, there’s love in the World, I know it all”, sigue en “NYC Time”, “when you touch my hips in the shower, God exists between your dollars”, recita en “Milk Bath”.

“Lo que he descubierto es que la vida es demasiado absurda, intentamos actuar como si hubiera algún sentido o lógica en ella, pero no lo hay. La vida es sublime.”

- He leído que estás vinculada a la música desde muy pequeña. Cómo –y cuándo- fue el primer momento en el que fuiste consciente de estar produciéndola?

Mis padres escuchaban jazz y música francesa, y canciones africanas, y yo solía bailar en el espejo (sonríe). El momento que recuerdo más vívido fue grabando un dueto con un chico del que estaba enamorada, en el colegio (ahora ríe). Grabé una cinta sólo con el sonido del agua corriendo a través del grifo, cosa que no me plantearía hacer hoy. Pero últimamente estoy pensando en grabar los sonidos de la calle o gente hablando y ponerlo en mis canciones.

- LIL EMPIRE, tu nuevo álbum, ha salido. Has trabajado con diferentes productores en cada canción, y aún así toda tu música tiene una esencia común. ¿Hay alguna en concreto de la que te sientas especialmente orgullosa? ¿Y algún vídeo?

Creo que me quedo con el vídeo de NYC Time, porque simboliza un cambio para mí. Mientras visitaba Nueva York, de repente recordé todos los álbumes de jazz que me habían influenciado de pequeña, y sentí que no podía controlar el deseo de iniciar un proyecto en solitario.

Todo empezó como una idea en mi cabeza, que sentía como un sueño, y pensaba en hacer un video donde la música jazz me llevara a través de los suburbios del silencio donde todo ocurre, Nueva York. No sabía cómo empezarlo yo sola, pero lo imaginaba continuamente, así que fui a Nueva York, conocí a un tío ce camino al partido de los Yankees.

Pedí a los fans online que lo dirigieran conmigo, y poco a poco la idea se convirtió en realidad mientras Justin me cargaba por Nueva York. Después de subir el vídeo en Youtube, un manager del Reino Unido me descubrió con Island Records y empecé a grabar con infinidad de productores de todo el mundo.


- Ahora estás recorriendo el mundo con tu nuevo álbum. Tú misma te defines como tímida, pero parece que en el escenario es cuando más tú te sientes. ¿Puedes definir la transformación?

No lo sé, pero en el escenario soy realmente yo, hay muchas cosas que se te permiten hacer en él y no fuera, como un territorio más abierto. Puedes tirarte al suelo y la gente te mirará. Creo que es un espacio más democrático.

- Tu estética es muy particular. Un mundo colorido, juguetón, onírico pero a la vez real, principalmente inspirado por una inocencia infantil. ¿Cómo te encontraste a ti misma en esta dirección?

No creo que sea inocente, creo que son mis aprendizajes sobre la vida desde el punto de vista de un explorador. Desde las mochilas y las memorias de la infancia que cargo conmigo, hay muchos escenarios de mí criándome con mis abuelos, como Barbaric o Backpack.

- ¿Dirías que es así como ves el mundo?

Exploro lo que veo, me fascinan los colores, la gente con la que empiezo a hablar de forma random.

Lo que he descubierto es que la vida es demasiado absurda, intentamos actuar como si hubiera algún sentido o lógica en ella, pero no lo hay. La vida es sublime. Es más grande que nuestra razón de agarrarnos a ella.

- Algo muy interesante sobre ti es el hecho de que eres graduada en Filosofía, lo que obviamente ha inspirado tu forma de entender el mundo. ¿Piensas en algún filósofo en particular?

Creo que Jack Lacan, es un filósofo francés que habla sobre el dolor, la Joussiance de Jacques Lacan, que significa el placer a través del dolor. Me gusta empezar las canciones del dolor, y expulsar el dolor a través del baile, sentir como la alegría lo elimina. Para mí es la base de cualquier canción, y me ayuda cuando estoy deprimida, escucho música y me siento mejor.

- Si nos basamos en eso y en lo que tú misma crees, ¿cómo definirías la realidad en la que estamos hablando tú y yo?

Hay muchas realidades, en una de ellas estamos durmiendo y yo sueño contigo planteándome las preguntas, mientras que en otra, tú sueñas y yo te canto las respuestas, y trillones de otras.

- ¿Qué te inspira?

Las películas de Antonioni, la poesía, los camioneros son poéticos, Chet Baker, Dizzie Gilespie leyendo, pero especialmente los sonidos. Mi oreja es muy sensible, como un compás que me transporta lejos.

- Hay mucha naturaleza y humanidad –los aspectos positivos de ella- en tus vídeos. ¿Es una especie de vuelta a lo esencial? ¿Qué significa la Tierra para ti?

Hay mucho ruido. Viajando, voy a sitios con mala conexión como Mongolia o Naoshima, y allí ves que la gente es más feliz, los animales pasturan alrededor, no hay vallas. Allí es donde ves que hay un propósito mayor en el universo, más grande que Donald Trump o las redes sociales. Adquieres el punto de vista de un animal. Y a veces me gustaría formar parte de un rebaño, pasturar juntos en un pack, montar, lamerme las orejas para limpiarme a mí misma.

Cuando estoy en lugares lejanos, me encanta conocer gente, y cuando grabo allí no uso actores, si no que todos son gente real que acaban siendo amigos. Es una experiencia para mí y para ellos, estar en una creación. Algo que me encanta es conocer a gente de todo el mundo y crear juntos. Yo lo llamo mi Lil Empire.

- ¿Cuál es la idea detrás de adaptar los trajes regionales a interpretaciones más oníricas?

No uso exactamente los trajes regionales, me gusta crear una nueva cultura, una nueva forma de bailar, una nueva manera de utilizar los instrumentos. Una nueva geografía creada a través de las localizaciones de gente creativa que interactúa online. Trabajo con muchos jóvenes diseñadores, me encanta Palomo Spain, y también colaboro con muchos estudiantes de la Central Saint Martins y hacen trajes para mí, y me fascina como puedes unir eso y contar una historia. La historia de una canción. Es cuando estoy fuera, en contacto con la gente, que me encuentro a mí misma.

- Sobre tu proceso creativo, me interesa mucho saber qué viene antes. ¿Empiezas a escribir y luego viene lo visual? ¿Lo compones como un bloque?

Para mí el sonido es lo primero. Dicen que Dios creó el mundo a través de un sonido. Ya sea una flauta, los bongos o unas castañuelas, mi oído me transporta lejos, hasta olores y colores. Lo primero es una canción, que viene, y entonces los visuales y la idea, la localización y la grabación. Entonces me siento en la sala de edición y post producción. Es como crear una nueva experiencia donde la gente se puede unir y quiero que ellos creen la suya propia, porque la vida es muy absurda, y todos deberíamos hacer eso. Hay un filósofo que se llama Jill Delesse, que me encanta, que dice “cuando vives la fantasía de otro, estás jodido” (ríe). Significa que deberías crear tu propia fantasía, siempre, y no vivir la de los demás.

- En tus vídeos, hay una vuelta a lo esencial.

A la infancia.

- Sí.

Creo en volver a las raíces y seguir las necesidades y los deseos, ser bárbaro y actuar según las pasiones. El vídeo de Barbaric, por ejemplo, es sobre gente mayor que quiere bailar, y pueden hacerlo, y seguir siendo cool. Crecí con mi abuela, y ella siempre estaba bailando y escuchando música.

- Disfrutando de la vida.

- Si, por qué olvidar a esa gente, que siguen allí, que están ahí fuera.

- Siendo una fan del cine, ¿cuál es tu película favorita?

VERTIGO de Alfred Hitchcock, lo tiene todo. Pero últimamente he encontrado un competidor fuerte en Au Hasard Balthazar (1966), de Luc Bresson. Es sobre una chica que se enamora de un mono.

- Tus letras, tus looks, todo baila entre la sensualidad y un carácter infantil. Todo es juego y a la vez sensual, un enfoque distinto de lo que normalmente vemos como sexualidad y sensualidad en la prensa de masas.

Lo enfoco todo a través de un punto femenino, de descubrir la sexualidad, de fantasear, de sentir que mueves las piernas por primera vez. Es mi punto de vista, el de una chica, no el de otra persona ni el de un hombre, por lo que es muy inocente. Son mis experiencias. También me inspira mucho el artista David Hamilton, que acaba de morir recientemente.

- ¿Cómo analizarías la expresión creativa desde un punto de vista filosófico?

Para mí, lo que sea que absorbiste en tu inconsciente aparece en tu creación, y es el único lugar en el que –una vez lo has sacado- puedes establecer alguna lógica y conectar y entender quién eres realmente.

- ¿Por qué cosa te gustaría que ser recordada?

Mis canciones.

- Y una obvia. ¿Qué viene ahora para Petite Meller? Planes futuros, música futura, futuras formas de expresión.

Como estoy trabajando en mi nuevo álbum, tal vez hacer un vídeo con mis fans.

Luego vamos a su concierto, y Petite Meller está en el escenario, en el suelo, saltando, vestida de verde y con una pluma en el sombrero, y deja de ser frágil para ser otra cosa, imparable, otra cosa que cuenta historias y se sirve de un lenguaje especial. Entramos con ella en su Lil Empire.

petite-vein11

 

EN PORTADA: La cantante Petite Meller fotografiada por Carlos Montilla con estilismo de Rebeca Sueiro, maquillaje y peluquería de Sergio Esche y dirección de arte David Méndez Alonso. Petite lleva vestido de Miranda x Lydia. 

Leave a Reply